viernes, 11 de febrero de 2011

¿Hola? ¿Viajeros?

No veo señales de vida vuestras.
Encendí un par de velas a San Cristóbal  para que os proteja en vuestras rutas, ya que parece que el mundo en el que estáis carece de red o conexiones inalámbricas...  Espero que estéis bien. 

Así, aunque no os llegue mi mensaje, sé que os llegarán mis buenas vibraciones.

Sigo en Barcelona, pero por poco tiempo. Me encuentro en el aeropuerto en medio de esas horas muertas entre la hora de embarque y la hora del despegue. Es curioso el concepto del tiempo en este lugar. No solo por la curiosa idea de la puntualidad que parecen compartir todos los aeropuertos, sino también por las personas que observo al pasar: el lector de periódico anclado en una misma página durante una hora (dudo que lea); la familia con niños activos que pululan por allá y por acá; la pareja joven sin conversación; los cuatro amigos que agotados continúan haciéndose bromas; la mujer de la limpieza a la que todo trabajador del aeropuerto saluda y ella regala un agradable cumplido...
"Aeropuerto: m. Aeródromo para el tráfico regular de aviones".
Quizá sea algo más. 
Mientras espero, os contaré algo de Barcelona. Mi intención era hacer la llamada Ruta del Modernismoun itinerario por la Barcelona de Gaudí, y otros (…) arquitectos que hicieron de Barcelona la capital mundial del Modernismo .
Sin embargo, comencé por el Parque Güell, diseñado por Gaudí, y de "la ruta" en sí, he hecho poco más. Es un lugar agradable. Un parque repleto de árboles, lleno de caminos escondidos, que rebosa gente sin llegar a encontrarnos con aglomeraciones.
Allí llegué un mediodía, me puse cómoda, abrí un libro...


 
 ... Y me quedé hasta que el sol se fue.
No es que el texto me atrapara de manera inexplicable, es que a la comodidad de mi estado se sumó la música y compañía de tres personajes que amenizaron mi estancia.
Rafa, jerezano, 32 años, percusión; Lidia, argentina, 29 y dulce voz; Jonh, ¿36? (aún no lo he sabido descifrar), ha convertido la guitarra en una extremidad más de su cuerpo. Comencé hablando con Rafa: "-¿Qué lees, quilla?", "-Algo de bolsillo", "-¿Interesante?", "-Más el ambiente musical", "-Se hace lo que se puede. ¿Una cerveza?", suya; "-Vale. ¿Sandwich?", mío. Y el resto ya, historia.
  
 Barcelona. Barrio góticobosc de les fades, la Ramblas, Sagrada Familia de noche, playas, puerto, Maremagnum, terrirtorio de universidades, Camp Nou, hospital Sant Pau...
Y, de la mano de estos tres personajes, se me ha revelado una parte de la ciudad que seguiré explorando a mi vuelta. Aquí una canción de un grupo catalán que descubrimos en un concierto improvisado en medio de un bar... Espero que disfrutéis.
"M’agrada que hi hagi persones que et vinguin a dir que no et volen dir res, perquè et diuen més del que volen i no et fan sentir violent. Vull parlar de parlar, vull saber de saber, vull estar-me d’estar quan fer no sigui fer. Sense paraules, amb idees, sense res a dir només som feres, records d’avui, dites pel demà, el tresor d’avui és poder parlar. Vull parlar de parlar, vull saber de saber, vull estar-me d’estar quan fer no sigui fer. La rumba sona al carrer, yeé oó... 
Dispara l’especulació, que ahora va valiente el Sol, Barcelona. Dispara l’especulació, que ahora va valiente el Sol, la rumba al carrer..."
Suena mi aviso de embarque. Es la hora. Dejo el oeste del Mediterráneo... Y marcho a Atenas.
Seguiremos en contacto, chicas/o. Paz para todos,


Pau

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