domingo, 13 de febrero de 2011

Atenas

Aterricé en Atenas
Ciudad histórica por excelencia.
          Una vez localizado mi albergue, (que, Mary, te encantaría pues se encuentra en Plaka, la zona turística y de tiendas por excelencia), he llegado a la que va a ser mi habitación estos días. Aún no la comparto con nadie, no hay bolsos, tampoco mochilas; espero que así siga siendo.
Aprovecho que el sol asoma para contaros algo que pienso visitar: un conjunto arquitectónico que se eleva sobre la colina…
Quizás os suene, os hablo del  Acrópolis.
La guía audi lo introduce así:
 “AKRO POLI significa 'sobre la ciudad' y muchas ciudades griegas tienen la suya. Atenas posee la más famosa del mundo. Coronada por las esbeltas columnas del Partenón, es una de las construcciones más bellas que el hombre ha realizado. Tanto si se la ve a la luz del día viniendo del aeropuerto” (lo que yo he visto, doy fe de ello: increíble) “como desde el balcón del hotel con la iluminación nocturna” (espero verlo en breve) “o de cerca cuando se visita , el Partenón domina el centro de la ciudad como un recuerdo constante de época dorada de la antigua Grecia”.

La mitología griega ha llegado a nuestros días en forma de cuento, pero al llegar a estas tierras y comenzar a ver lo que el culto puede llegar a construir, habiendo conseguido mantenerse, es cuando he alcanzado a imaginar el poder de estas creencias.
Atenea es la diosa de la ciudad de Atenas.
Fue la diosa guerrera, diosa de la Razón, nacida de la cabeza de Zeus.
Su leyenda es curiosa:
Atenea (Minerva, en latín) es hija de Zeus y Metis. Ésta se hallaba a punto de dar a luz cuando Zeus se la tragó. Lo hizo por consejo de Urano y de Gea, que le revelaron que si Metis daba a luz una hija, a continuación tendría un hijo que arrebataría a Zeus el imperio del cielo. Por esa razón, cuando llegó el momento del parto, el padre ordenó a Hefesto que le partiese la cabeza con un hachazo. De la cabeza salió Atenea, completamente armada, que profirió un grito de guerra que resonó en cielo y tierra".

  Oigo la puerta y eso significa que mi compañero/a de habitación ha llegado. El horóscopo aconseja que esta semana "evite relacionarme con personas que habiten bajo mi mismo techo", por lo que me apunto los últimos datos de una breve ruta por Grecia que el portero del albergue me ha prestado... y, por ahora, huyo de estas cuatro paredes.
Marcho a callejear por "el triángulo formado por la Plaza Omonia, la Plaza Síntagma y el barrio de Plaka, bajo la Acrópolis". Seguiré contandoos. Haya amor,

Pau

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