Aunque yo tampoco tengo perdón. Para un día que conseguí tener internet y se me olvidó volver a conectarme a la tarde. Pero bueno ya he visto que os va muy bien. María no te preocupes porque no te hayan escogido en el casting tú sigue intentándolo y no te desanimes. Y, si no aprovecha para conocer la California más divertida del mundo. Paula veo que te cuesta despegarte de tu querida Barcelona, pero hazme caso y viaja que no sabes la de aventuras que te van a ocurrir. Juanma la verdad es que te noto diferente, ese 'caer' en Venezuela te ha sentado muy bien y, por cierto, ya que estás podrías traerme una botellita de Cacique, que veo que te has acordado de mi y me ha hecho mucha ilusión.
Veo que estáis bien, ¡pues yo también! Estoy realmente contenta e ilusionada. Tengo muchas noticias que contaros. Pero seguiré desde el momento en que os dejé...
Una vez decidido que acompañaríamos a Mary Anne y a François nos pusimos rumbo a Ouaga. Calculamos en torno a una semana y media de viaje, ya que entre frontera y frontera hay que realizar papeleos para poder cruzar con un camión, aunque sea de ayuda humanitaria.
Madrugamos mucho para llegar a una buena hora a Casablanca. Nos costó unas cuatro horas llegar hasta la emblématica ciudad dónde Humphrey Bogart e Ingrid Bergman llevaron a cabo una de las historias de amor más conocidas del mundo. Jacques y yo decidimos parar para hacer una pequeña visita a la ciudad. La pareja francesa decidió continuar hasta Marrakech donde nos encontraríamos al atardecer.
CASABLANCA: UNA VISTA ROMÁNTICA AL ATARDECER
Como no podía ser de otra manera visitamos la tumba de Hassan II. Nos impresionó las dimensiones del templo, considerado como la mezquita más grande del mundo, después de la Meca. La vida en Casablanca es una mezcla entre la cultura más tradicional del lugar y la modernidad emergente. Dimos una vuelta por los mercados de la ciudad y nos dirigimos a la playa. Después de un buen baño decidimos marcharnos para no llegar muy tarde a Marrakech y encontrarnos con Anne Mary y François. Pero, antes de irnos, justo cuando el sol se posaba sobre el mar dejando un paisaje de lo más romántico Jacques se declaró... (Sé que pensaréis que soy una exagerada o yo que sé pero fue ¡genial!) Fue maravilloso...MARRAKECH: TODA UNA ODISEA
Llegamos a Marrakech a la noche. Habiamos quedado con Mary Anne y con François en un pequeño hotel. Decidimos salir a cenar para disfrutar de la gastronomía típica. Nos llevaron a cenar a un restaurante típico en el que el olor a los inciensos se mezclaba con el de las espécias y salsas más sabrosas. Mientras una música relajante ambientaba a los clientes, la mayoría europeos. Con la tonteria Jacques y yo nos fuimos tarde a dormir y al día siguiente se nos pasó la hora de despertarnos.
Abrimos el ojo al medio día y al ver la hora nos tiramos de la cama y nos fuimos corriendo al coche. La sorpresa nos la llevamos cuando nos dimos cuenta de que no nos dirigíamos a ningún lugar específico. ¡No nos acordabamos donde estaba el coche! Con las copas del día anterior no nos acordabamos donde habíamos aparcado. Después de dos horas dando vueltas (yo creo que en círculos) nos encontramos con un auténtico paraíso: los jardines de Majorelle. Es impresionante, precioso, un auténtico regalo para la vista. Un jardín de ensueño con miles de plantas tropicales, rodeado del colorido del arte marroquí. Jacques y yo nos quedamos alucinados con la majestuosidad del paisaje. Recorrimos el parque y decidimos comer allí mismo, en el restaurante del jardín.Cuando acabamos de comer seguimos con la búsqueda de nuestro coche. Tuvo gracia porque resulta que el coche estaba junto al hotel aunque en la dirección contraria en al que empezamos a andar. Un buen señor nos indicó dónde estaba al habernos visto todo el día recorrer sin resultado la zona.
INEZGANE: PRIMERA ETAPA CUMPLIDA.
A media tarde llegamos a Inezgane, donde os empecé a contar la primera etapa de mi aventura. François y Anne Marie se partieron de risa cuando les contamos nuestra pequeña desorientación en Marrakech. Ese día decidimos quedarnos en el albergue descansando, después de la noche y el día tan agotador que habíamos pasado. Además nos quedaba por delante la etapa más dura de nuestro viaje, pero la más bonita ya que nos tocaba recorrer toda la costa del Sahara Occidental.Ahora estoy en Nouakchot haciendo noche para poder continuar con el viaje en la próxima conexión os contaré mi segunda etapa... Adelanto que os vais a sorprender...
¡Un saludo!

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