Chicos, ¿cómo va todo?
Como os prometí aquí va la segunda etapa de mi gran aventura:
Después de pasar un día entero en Inezgane y Agadir comprando provisiones para las siguientes etapas del viaje pusimos rumbo al Sahara Occidental. Tocaba pasar por el desierto y cruzar una frontera: la de Marruecos con Mauritania. En total cuatro días en los que recorreríamos 2.043 kilómetros. ¡Una pasada! Decidimos dividir esta segunda etapa en cuatro días.
Primer día: Agadir-Tan tan
Después de unas cinco horas de viaje llegamos hasta la base militar estadounidense en Tan-tan. Es la mayor base que se está construyendo en África. Os podéis imaginar cómo es... igualito que en las películas de soldados en el desierto. No muy lejos del poblado están las paradisíacas playas de Tan tan. Una pura belleza de la naturaleza. Nunca podía haber imaginado que el sol tostado sobre la arena tuviera ese efecto de paz. No sé cuantas horas pudimos pasar Jacques y yo en la playa, sin hablar, sólo mirando al horizonte. ¡Fue genial!

Segundo día: Tan tan-El Aaiún...
Mary Anne y François decidieron madrugar para atravesar la ruta del desierto, ya que los camiones que llevaban podrían sufrir problemas. Nosotros decidimos dar una vuelta por el pueblo antes de salir. Un hombre nos indicó el mejor camino para llegar a El Aaiún, pero ¡cómo no! Ahí tenía que estar yo buscando en Google maps la mejor opción. Ya sabéis lo cabezona que soy con las rutas y con mis cosas y me impuse en que teníamos que seguir lo que indicaba el conocidísimo navegador...
Realmente, el viaje fue precioso, pasamos por muchísimas aldeas casi desiertas del Sahara. Yo me emocionaba cada vez que veía un niño pequeño como en las típicas películas o documentales sobre tribus indígenas. Todo se complícó cuando nos dimos cuenta de que estaba a punto de anochecer y que teníamos que pasar la noche entre dunas, ya que nos habíamos perdido. Tuvimos una monumental bronca Jacques y yo por mi anterior cabezonería, pero qué queréis que os diga si Google lo creía así quien era yo o el hombre de la aldea para llevarle la contraria.Menos mal que este aventurero francés tenía recursos para todo. En cuanto encontró un lugar aislado de la carretera sacó una especie de tienda de campaña. Hizo fuego y pudimos comer unos bocadillos que nos había preparado una mujer en Tan tan.
Al día siguiente, con un dolor horroroso de espalda por el frío de la noche (no sabéis el contraste de temperaturas que hay aquí) nos dirigimos hacia El Aaiún con la sorpresa de que dos dunas más allá de nuestro improvisado campamento se encontraba la ciudad de Sámara. ¡No me lo podía creer! ¡Yo tenía razón! ¡No estabamos perdidos! jaja no veáis la cara que se le quedó a Jacques cuando vio la ciudad.
En Sámara hicimos una pequeña parada para comprar provisiones para ese día y seguimos con nuestro camino hasta El Aaiún. Llegamos hasta la ciudad donde buscamos un hotel barato donde dormir. Descansamos durante un par de horas y quedamos con la pareja francesa que llevaba esperándonos horas. Con mucho cuidado recorrimos las calles de la ciudad. Nos habían comentado que no era una ciudad muy segura, pero aún así nuestro espíritu periodista nos hizo adentrarnos por todos los rincones de la ciudad.
Tercer o cuarto día: El Aaiún-Dajla
Im-presionante, vulgarmente dicho es como describiría yo esta parte del viaje. Rodeamos toda la costa del Sahara hasta llegar a Dajla.
Pero bueno esta parte del viaje os la seguiré contando el próximo día. Jacques me está llamando así que toca seguir viajando. Espero que os vaya fenomenal. Prometo escribiros... un beso.



No hay comentarios:
Publicar un comentario